Los churros no son tan calóricos como parecen.
Al fin y al cabo se trata de un producto tradicional, de elaboración artesanal sabroso y que aporta varios beneficios.
Un estudio llevado a cabo por la Fundación Española de Nutrición asegura que los hidratos de carbono presentes en los churros son mayoritariamente complejos y los lípidos en su mayor parte, si se fríen en aceite de oliva o girasol, son ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados.
Por ello, un consumo adecuado puede ser un buen complemento dentro de una dieta variada.
Entre las opciones a las que solemos recurrir para desayunar, por ejemplo, los cruasanes, las galletas maría o los cereales, los churros son los que menos calorías tienen.
Un churro simple suele tener unas 115 calorías, si esto lo comparamos con las calorías que aportan las espinacas, obviamente podríamos considerarlo como un alimento muy calórico.
Teniendo en cuenta esta comparación, ¿realmente engordan tanto los churros?
Lo cierto es que no, los churros son los que menos calorías aportan.
La clave de una vida sana está en una alimentación equilibrada, y teniendo en cuenta los datos mencionados anteriormente, los churros son mucho menos calóricos de lo que pensamos.
Muchas veces recurrimos a alimentos que parecen más sanos para “cuidarnos” más, y al final resulta, que los productos de toda la vida son mucho más beneficiosos.
Los churros son un alimento tradicional español y además están buenísimos, por lo que no vemos problema para incluirlos en nuestros desayunos, de vez en cuando.