Sin embargo, eso no quita que comprendamos, y más en pleno enero, que también hablamos de un festival poco recomendable nutricionalmente.
Si nuestras intenciones de enero pasan por perder peso, los churros no nos harán ningún favor.
Tampoco su mezcla con el chocolate caliente, claro.
Un win win en cuanto a placer gastronómico, pero derrota sin paliativos si buscamos recortar calorías.
No sólo por las calorías que suponen por sí mismos, sino también por la procedencia de estas.
También por el tipo de macronutrientes que vamos a encontrar en los churros con chocolate.
La base nutricional de los churros con chocolate son hidratos de carbono simples y las grasas del cacao.
Viendo los ingredientes, no extrañan que las calorías en los churros con chocolate campen a sus anchas.
Sin embargo, no se trata solo de los ingredientes, sino también de la elaboración.
A nadie se le escapa que unos churros auténticos han de ser fritos.
Aunque ahora proliferen las opciones de la freidora de aire, el churro tradicional pasa por aceite bien caliente, lo cual también aumenta las calorías finales.
Y, para más inri, no es nada raro ver que también se acaba añadiendo azúcar por encima para rematar la faena.
No hablamos ya, por cierto, de ciertas tradiciones como los churros rellenos o los bañados en chocolate, que disparan las calorías de unos churros con chocolate.
La letra pequeña de hidratos de carbono simples y grasas
Si nos adherimos estrictamente al churro convencional, sin azúcar y sin añadidos, hablamos de que unos 100 gramos de churros —cuatro churros de lazo— supondrían entre 360 y 400 kilocalorías.
A las cuales, como también es evidente, se le sumarían alrededor de 200 calorías más a costa del chocolate caliente.
Es decir, nos plantamos ante una merienda o desayuno hipercalórico y muy energético.
Todo ello a base de hidratos de carbono simples y grasas, generalmente del frito y del propio cacao.
Se puede prescindir de ciertas calorías si quitamos el azúcar añadido del final.
Chocolate al que, por cierto, ya le bajamos del pedestal en THE OBJECTIVE al explicar la paradoja del cacao y cómo, a más puro, más calórico.
Sin embargo, podemos comprobar que, a pesar de sus calorías, unos churros con chocolate no son necesariamente la más demoníaca de las meriendas o los desayunos.
De hecho, tomar un desayuno completo y adelgazar es posible.
Evidentemente, si en la ecuación colocamos frutas, los churros saldrán perdiendo si hablamos de un perfil nutricional.
Teniendo claro que el consumo de churros con chocolate debe ser algo esporádico y testimonial, dentro del consumo ocasional que se indica en las pirámides nutricionales.
Curiosamente, su ingesta no es mucho más calórica que la de otros tipos de dulces.
Hablamos, por ejemplo, de las clásicas galletas de desayuno infantiles.
En ella podemos situar calorías que también oscilan entre las 350 y las más de 400 por 100 gramos de producto.
Evidentemente, se trataría también de limitar la ingesta y no consumir los 100 gramos de una sentada.
No obstante, en términos totales hablamos de cifras muy similares de las calorías de unos churros con chocolate.
Algo que, con ciertos tipos de bollería, también pasaría.
Es el caso de cruasanes, magdalenas o sobaos, donde las marcas más populares de los lineales también se mueven en torno a las 450 calorías por cada 100 gramos de producto.
Es decir, no lejos de lo que marcarían los churros.